sábado, 26 de septiembre de 2015

Salto - S/t (Autoproducción Lp)


Hablemos alto y claro, SALTO ha editado un primer disco absolutamente INOLVIDABLE. A la antigua usanza, cuidando el detalle, tratando las canciones con cariño, devolviéndonos a tiempos pasados en los que la música era MÚSICA y las canciones paraban el mundo, por lo menos nuestro pequeñísimo mundo particular, o eso creíamos. SALTO lo consigue, como si tuviera la capacidad de volar sobre nuestras cabezas, mirándonos desde el cielo azul hacia una tierra que gira y nunca para.
A través del sistema de crowdfunding han visto la luz las diez canciones que integran el disco, por cierto, adoro los discos de “duración” clásica, 10 temas - 34 minutos, cuando las canciones son buenas no es necesario sobrecargar con medio naderías. ¿A qué suena SALTO?, por momentos a latigazos de rock and roll, por momentos a suaves brisas de folk-rock, por momentos a pildorazos de power pop, por momentos a destellos de glam-rock. Un abanico multicolor de tonalidades de un aficionado a la música que se enfrenta con humildad al noble arte de exponer su obra a la audiencia. Y la audiencia, o parte de ella, ha caído rendida ante un disco de los que no te cansas de volver una y otra vez, de los que después de girar (en formato cedese o vinilo) te siguen sorprendiendo con nuevos matices que descubres y enriquecen las escuchas.
Desde la fragilidad inicial de “Monster”, de una belleza infinita que se clava hasta herir, esos coros que rompen, hasta el paseo final por “Lonesome Bird”, pausada pieza de tintes folk-americana con ese tono crepuscular, de final de los créditos de una road-movie. SALTO propone un paseo por un muy fino alambre que exige al oyente su atención para apreciar la magia que contienen “Girl” está a la altura de cualquiera de los grandes magos del power-pop universal; “Hold On”, una delicatesen de las de paladear poco a poco, para que no se acabe nunca; “Between The Lines” con esos ecos del mejor rock de los setentas, sin aditivos ni engaños; “Till The Morning”, majestuosa, y bellísima, lección de eso que denominan “americana”; “There Ain't No Time”, absoluto hit personal, música para soñar con amaneceres eternos, una de esas canciones que deberían estudiarse en primaria; “Ernie The Falconer” nos devuelve, como un soplo, la pby arte más canalla y rocanrolera del autor;  “S.O.S.” ahonda en la faceta más “formal”, sonidos clásicos intensos que evocan y permanecen en el cerebro; “Walter Freeman” es la fiesta de los disfraces glamourosos, del baile, del juego, del coqueteo, que SALTO parece que no ha roto un plato pero seguro que esconde un “bad boy” en su interior.
En el disco de SALTO colaboran en la parte musical Jesús Sangui, Marti Perarnau, Ramiro Nieto, Lindy Wornwood, Marina Blanet, Elena Iturrilta, Victor L. Pescador, Guillermo Berlanga, Tim Easton y Santos Berrocal, siendo la parte gráfica de José Fragoso y Andrea Silván. (Tomi -2015)


Gracias GERMAN por este disco del año.

                                                                      Foto  - Chusmi


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